Mostrando entradas con la etiqueta Ensayos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ensayos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de mayo de 2012

EL MODERNISMO MEXICANO A TRAVÉS DE SUS POLÉMICAS



Revista azul
Positivismo y decadentismo

Por: Kurda Baéz

La revista azul fue una de las revistas más destacadas del siglo XIX en América. Portadora de la voz del movimiento modernista, dio a conocer las primeras gestaciones del movimiento literario. Fundada por Manuel Gutiérrez Nájera y Carlos Díaz Dufoo el 6 de mayo de 1894, fue la primera publicación periódica del modernismo en México.  La revista se convirtió en receptáculo de los discursos y contradiscursos generados entre liberales y conservadores, sosteniendo así, una posición ambigua frente a la política y a la cultura del porfirismo. Dentro del eclecticismo característico del modernismo hispanoamericano podemos distinguir dos etapas, el positivismo y el decadentismo, dictados por la influencia estética europea. Ya en la década de 1870, Hispanoamérica intentaba entrar a la modernidad por medio de la industrialización. El positivismo de origen Francés encuentra confluencia en México con la introducción de este por Gabino Barreda, quien aplico sus postulados a la economía y a las ciencias para desarrollo del país. Pensadores modernistas como José Martí, Manuel Gutiérrez Nájera, entre otros, renovaron el panorama literario por medio de la prosa: cuento, ensayo, crónica y poesía; en su mayoría influenciado por escritores franceses asociados al modernismo. No obstante esta selección, presentación e interpretación de la literatura occidental, evidencia la manera en que el decadentismo y el positivismo se integraron a México para responder a las necesidades de orden y progreso.

               En torno a estas perspectivas la revista publico posturas contrarias y algunas veces subversivas respecto al panorama nacional. Escritos de Justo Sierra, Nájera, Nervo, Tablada, Victoriano Salado (…); significaron una ruptura con los antiguos ideales conservadores del porfirismo. La primera polémica es suscitada por Gutiérrez Nájera con El arte y el materialismo, en el cual defendió el amor y el espíritu del artista frente al escepticismo y el materialismo, enalteciendo los principios modernos  de incertidumbre religiosa,  el erotismo, el ideal de la nueva mujer y el hombre decadente, para evitar que la objetividad, cientificista y materialista, esclavizara la imagen, el sentimentalismo y el ideal de belleza como búsqueda suprema sobre la realidad.  En el ámbito del arte. El decadentismo constituyó una reflexión sobre el progreso y los cambios acarreados por la modernización tecnológica y científica, la disolución entre realidad exterior e interior, reflejado en el imaginario narcisista decadente. Inauguro una visión subjetivista y a moral en relación al ámbito social, de aquí que el decadentismo haya sido objeto de una implacable censura por parte de ciertos núcleos burgueses conservadores y utilitaristas que establecieron una relación univoca entre el progreso positivista y el arte.

               Las colaboraciones de Gutiérrez Nájera en la revista azul y las publicaciones de Díaz Dufoo (ambos fundadores de la misma) ejemplifican la recepción que tuvo el decadentismo y el positivismo europeo, Dufoo opinó como Oscar Wilde que el arte es completamente inútil y estas prácticas antiutilitaristas se oponen al positivismo oficial. También afirmó que el concepto de literatura nacional, está relacionado con la incertidumbre ontológica que caracteriza al arte decadente europeo y del que México era participe si creía en su modernidad. El arte moderno es ante todo, testimonio de la crisis espiritual que el positivismo había traído consigo. El modernismo proponía el intercambio cultural, pese a su eclecticismo, fungió como una base intelectual para la misión modernizadora, que optaba por un conocimiento integral, en que todas las artes y las ciencias podían confluir sin que se relegara unas a otras, sin hacer distinciones, sociales, políticas y religiosas. Se pretendía humanizar la práctica materialista y la industrialización por medio de la libre expresión. Así la estética decadentista constituyó un doble antifaz que permitía a los modernistas ser enjuiciadores y a la vez rectificadores del progreso nacional, producto de los excesos y las teorías positivistas que sostenían la ideología del porfiriato. 


Democratización de la belleza



Kurda Baéz

Aquella afirmación de Rubén Darío, de que la finalidad del arte no es solo producir efectos estéticos, tiene su equivalencia entre los modernistas hispanoamericanos, José Martí, Asunción Silva, Manuel Mirón, Salvador Rueda, Julian del Casal, Gutiérrez Nájera, entre otros poetas tienen en común el haber anulado o querido anular, la distancia que la sociedad obliga a establecer entre la poesía y la vida. Y es precisamente esta distancia social y cultural lo que lleva al escritor a formular nuevas tendencias en el arte, a replantear  la relación entre obra de arte y sociedad. El modernismo hispanoamericano si bien tuvo auge en las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX en Hispanoamérica, se caracterizo por una profunda renovación estética de las artes. Esta renovación responde a una crisis de las letras y del espíritu universal, que buscaba deseurocentrizar lo movimientos artísticos, recordemos que el modernismo hispanoamericano pregonado principalmente por Rubén Darío, es el primer movimiento literario que tiene resonancia en Europa. La madures literaria de los escritores, el estilo particular que ponen a la creación de cada poema, cuento o ensayo, la renovación del lenguaje y la métrica, el contradiscurso hacia la burguesía,  el regreso a los clásicos; obliga a tomar lo mejor de cada movimiento que le precedió, romanticismo, parnasianismo, simbolismo, son retomados y rechazado en la doble ambivalencia, de crear algo nuevo, más joven, moderno y libre.

Se apela ya desde Martí y Darío hacia una democratización de las artes. Postulado que es retomado del Art Nouveau que proponía democratizar la belleza y socializar el arte, de modo que fuera accesible a toda la población y que todos, hasta los objetos cotidianos tuvieran un valor estético, sin llegar a industrializarlos, ya que deberían conservar sus rasgos primigenios, artesanales. Se apuesta además por la experimentación, con el fin de ampliar el horizonte de la expresión hispánica y enriquecer el lenguaje literario. El nuevo arte debe ser integral, no debe limitarse  a un genero ni a una clase social, ni mucho menos a una sola tendencia filosófica o científica, el modernismo, es a la vez humanista y homo erótico, la expresión del amor ideal, la confesión de sus sentimiento mas íntimos, el nacionalismo que pasa después a ser cosmopolita, y la ansia de liberación de esas restricciones culturales, políticas y religiosas, son parte del desapego a una sola doctrina, esa es la liberación no dice José Martí. Si hay un punto de confluencia entre arte nuevo y modernismo, es la inspiración en la naturaleza, la estilización de los motivos y las temáticas, regularmente de corte psicológico y naturalista, la libertad sexual en el arte y el erotismo, la confluencia con otras culturas para crear conceptos nuevos, la experimentación entre los diversos géneros literarios. Y la formación de un espíritu crítico integral, en el que todos los hombres y mujeres sean participes, no solamente desde su condición social e intelectual, sino también desde su acontecer diario, y su renovación cultural.         


sábado, 12 de mayo de 2012

Modernismo en la novela


El modernismo destaca las características de la corriente literaria romántica, “la individualidad desmesurada; sentimiento de soledoso, de la nocturnas, de lo funéreo, de la imitación del paisaje o climas forasteros, pasión irrecíproca por la vida y por la muerte…”.

Los modernistas rompen con los estereotipos que se habían venido fabricando del típico personaje rural, situando a éste en el ámbito de la ciudad con los complejos del mismo. 

            El héroe modernista se torna un sujeto en crisis, neurasténico. Su obsesiva búsqueda             interior es la búsqueda de una cultura y una sensibilidad opuestas a la barbarie de su            país...” (D. Bohórquez)

          El modernista se demuestra al descubierto en esta búsqueda de identidad.

          La tendencia modernista se desplazó en todas las artes posibles; en los géneros literarios es en la poesía donde mayor fruto logró, sin embargo también en la novela y como ya decía Alfonso González el modernista relucía las pasiones, el erotismo.

          La novela comienza a explorar todo un imaginario de lo sensoria, nuevas        emociones y percepciones del cuerpo, todo un amplio registro del deseo…” (D.        Bohórquez)

          Un ejemplo de novela es la de El enemigo (1900) de Rebolledo, en el cual luce este tipo de imágenes, los sueños del protagonista, por ejemplo.

            Sus noches eran un hervidero de pesadillas sensuales: apenas se comenzaba a             dormir veía en la sombra a una odalisca pellizcando las cuerdas de un arpa, miraba a mil cupidillos vertiendo perfumes en abrasadas pebeteras, y al son del arpa saliendo de    todas partes rondas de impuras mujeres: unas completamente desnudas, otras más           inquietantes aún, cubiertas con velos sutiles como telas de araña, y todas perezosas,    indolentes, provocativas, torciendo sus cuerpos en inverosímiles escorzos, desatadas    las cabelleras, incitantes las bocas, coléricos los granates de los senos; bailando; incitando los apetitos, hasta que el despertar los hacía huir por entre las sombras          cadereando…”  (pg. 6)

          Rebolledo inicia con estas imágenes continuando la historia con una limpia en el protagónico que no logra. Gabriel al intentar desviarse de esos impulsos hace de una jovencita la imagen que él pronto ha de anhelar. La lleva por las sendas para que conozca a Sor Juana Inés, Navarrete, entre otros, ella llega a ser un objeto de deseo tan anhelado que al llegar a su perfección, el deseo le quema por poseerla.

            Detrás de ellos entreabría sus alas la puerta de la alcoba, y en aquel instante, como un             relámpago en la inmensidad de la noche, cruzó su conciencia un trágico pensamiento;             sintió una ansia infinita de posesión; cayó en su espíritu la profanación como una             lágrima venenosa.
            ¡Qué delicia!, ¡qué filtro tan embriagante el del sacrilegio! Poseer a aquella virgen pura             como una hostia en aquel recinto, silencioso y solitario como un templo. (pg. 40)

          Como menciona Allen W. Phillips, Gabriel es un sujeto con características modernistas “es una de las víctimas de aquellas aguas monstruosas. Es un tipo raro y diferente, solitario y sin afecto, que vive entregado a sus deseos e instintos sexuales…” Gabriel tiene virtudes y vicios, como todo hombre, aunque haya querido cambiar su posesión de carne por la espiritual, él al final no lo logra y resulta que le invade el deseo carnal y posee a de manera violenta a Clara. Que después de haberla violado se va puesto que su obra finaliza en ese encuentro.

          Rebolledo, aparte de esta novela escribió otras tres más, que se consideran igual dentro del modernismo: Hojas de bambú (1910), Salamandra y Saga de Sigrida la blonda.

Por: Florencio Ariza

Art Nouveau y Modernismo Hispano



El modernismo como ya ha sido postulado en innumerables ocasiones por muchos críticos, es una fusión de todo lo antiguo y todo lo nuevo para rechazar lo anterior y crear algo nuevo, moderno.

Normalmente se piensa que este movimiento empezó en Europa como la mayoría de los movimientos que han marcado la historia del arte, pero no es así. El modernismo fue creado en Hispanoamérica, aunque de sobra sabemos que no existe nada completamente nuevo, siempre existen patrones que se retoman de corrientes anteriores y siglos atrás.

Es por eso que al poner en tela de juicio de donde viene el modernismo se piensa que fue en Europa por tener influencias francesas al principio, pero después de ver todo lo que es capaz de abarcar, es cuando el modernismo hispanoamericano se abre a si mismo camino por sendero nuevos de investigación, retomando ya no solo aspectos de la cultura francesa, sino también de la norteamericana y española, entre otras. Transgreden el amor puro hasta llegar el erótico, por poner un ejemplo, y es ahí cuando se suscita un cambio innovador que determina la construcción del modernismo.

La visión de la sexualidad de vuelve más libre, el objeto del deseo se hace más palpable, la mujer se vuelve sensual en la poesía hasta un poco agresiva y feminista.

El arte por el arte tiene una transfiguración progresiva en este momento, dejando vanos prejuicios detrás para palpar de mejor manera la exigencia del ser que se escondía aun cual espectro, esperando el momento de sorprender a los videntes.

Por: Diosa Griega.

Estética del modernismo


Significado estético del modernismo

Algunos de los conceptos básicos del modernismo no han sido establecidos aun, así que se busca a en el fondo del modernismo un cambio radical en una concepción del arte y su función en las modernas sociedades americanas y españolas.

Es precisamente por eso que se sigue discutiendo sobre el sentido estético de este movimiento. Se supone que al empezar a surgir nuevas primicias de una estética destinada a alcanzar una trascendencia y difusión verdaderamente excepcionales, que fue lo que Max Henríquez Ureña planteaba en su serie de ensayos donde se estudiaban los cambios literarios entre España y América a partir de 1875.

El modernismo considerado una de nuestras piedras angulares de nuestra literatura debe considerársele como una realidad para empezar a entenderlo. Podemos comenzar aceptando que el modernismo no es singular, sino plural ya que no solo es un modernismo del que hablamos más bien hablamos de varios “Modernismos”. Lo notable es que, pese a esa vertiginosa variedad, siempre podemos reconocerlo: todos sabemos lo que es, aunque no todos lo veamos bajo la misma perspectiva.

Su más grande hazaña fue ese pluralismo estético que establece como principio esencial del arte la libertad para crear y alcanzar ese reino interior de todo artista.

Impulso renovador

Esto se da cuando los románticos intentaron proponer lo mismo al comenzar el siglo, sin embargo, nunca lograron entender la verdadera diferencia que radica en “al ser verdaderamente libre es tratar de alcanzar los más arduos y sutiles ideales del acto creador”, y por eso, el modernismo es sufre el impulso renovador contra los modelos ya fatigados del post-romanticismo, el academicismo y la expresión literaria conformista y opaca que los románticos manejaron durante décadas.

Pero era de esperarse que un arte así fuera considerado como una provocación para la sociedad de la época. Lo que la sociedad no sabía es que el modernismo no era una simple corriente banal como la consideraban superfluamente, el modernismo sufrió un vasto cambio espiritual que tocó todos los aspectos de la vida hispanoamericana, abarcando desde la poesía hasta las artes plásticas, en sí todas las bellas artes. Que fue la expresión de una profunda crisis asociada con una situación particular de desarrollo de las sociedades americanas al acercarse el nuevo siglo como una manera de separarse de la influencia europea.

Matices del modernismo

Si es cierto que en ambos continentes el modernismo se desarrolló, pero otra cosa muy diferente es cómo se desarrolló en cada uno.

En lo que se refiere por el continente latinoamericano, hablando específicamente de México y Buenos Aires, habían logrado una notable expansión y notable prosperidad material solamente para algunos grupos determinados de la sociedad afines a los intereses y gustos europeos. Entre esas Elites, existía un deseo de cambio, un silencio clamando lo nuevo, cuando ese cambio llego, se le llamo: modernismo.

Habiendo tantos surgimientos como el cientificismo, el racionalismo y el utilitarismo, el modernismo tenía que avanzar. Así pues el modernismo nace de una aguda conciencia crítica de esas carencias n resueltas y del impulso por modernizar también el pensamiento, la sensibilidad y la vida espiritual de los hispanoamericanos que vivían en esas décadas finales con una creciente inquietud.

El modernismo exigía a la modernidad que las urbes criollas debían ser los focos de una nueva cultura, altamente refinada, en todo el sentido literal.

El arte por el arte

En Europa y América había una sensación de vacío y zozobra en medio de esa prosperidad ya que las maravillas de la técnica no hacían sino mostrar la desnudez y el desamparo espiritual del individuo los del artista sobre todo, quien al ir descubriendo su arte se topaba con el tremendo abismo que había entre él y una sociedad satisfecha que se contentaba con los productos adocenados del arte académico.

A partir de la década de los 80’s se presentan diversos cambios en las artes, nuevas tendencias que marcaron el nacimiento del Art Nouveau, donde existe una correspondencia directa entre todos los cambios y diseños creados de artistas anteriores, escondido detrás del contexto, las pinceladas y las líneas no vistas antes.

Los cambios que introduce el modernismo es la sensibilidad del creador, precisamente como reacción a la insensibilidad general que atribuye  la sociedad en la que vive.
El modernismo es la búsqueda de lo absoluto, en un contexto histórico. Es una fuga hacia un mundo ilimitado, más humano y autentico, si restricciones ni parcializaciones, donde los más altos sueños y fantasías pueden cumplirse o al menor acariciarse.

Por: Diosa Griega

El modernismo reflejo del romanticismo



Tenforo Reténforo


¿Quién no es romántico?, se cuestionaba el nacido en Nicaragua Rubén Darío, para muchos el Modernismo hispanoamericano no es más, según Octavio Paz, que el verdadero romanticismo latino, en función por supuesto de la elegancia del lenguaje y la verosimilitud del verso, sin embargo esto nos da pie a pensar que no estamos entonces hablando de un solo modernismo, José Miguel de Oviedo menciona que: No hay un “modernismo”, hay una pluralidad de “modernismo”, de amplias vías abiertas dentro de un cauce común, y lo más importante de ello es que esta pluralidad no sólo se da de autor a autor y de región en región sino también dentro de un mismo individuo.

          La búsqueda del modernismo fue siempre una búsqueda de libertad, en base a la exaltación de la belleza del lenguaje y las vertientes estéticas del arte, cosa similar sucedió con los románticos, libres por naturaleza siempre estaban en la búsqueda de lo bello en base a la exaltación de las pasiones, sin embargo los modernistas también buscaban los ideales del acto creador, es decir desde ese momento ya había un serio y pleno compromiso con la palabra.

 Ahora bien, si bien los modernistas decían que estaban en contra de los juicios románticos, lo verdad es que ellos luchaban no contra los preceptos románticos sino más bien, como dice Oviedo, iban en contra de los modelos ya fatigados del posromanticismo, el academicismo y la expresión literaria conformista y opaca.

          Los modernistas intentaron una revolución no sólo estilística en el lenguaje literario  o en la expresión artística, sino también una revolución de ideas, cabe recordar que por aquellas épocas en México, principalmente estaba viviendo una la época del Positivismo, en donde el cientificismo, el racionalismo era lo absoluto en base a la cuestión de lo utilitario, los primeros combatientes de ello fueron los modernistas, aunque el Ateneo de la juventud, también realizó ciertas acciones en contra de ello, no obstante ¿acaso no estaban en la búsqueda de la modernidad los mismos ateneístas?

          Anteriormente mencioné al poeta, quizá más importante dentro de las historia o las historias del modernismo y me refiero a Rubén Darío, quien alcanzó a convertir toda el pensamiento modernista en un verdadero estilo, pero según Oviedo el modernismo hispanoamericano era una búsqueda de lo absoluto en confabulación de lo parnasiano y lo simbólico y quizá esto de deba a la situación de que en América se estaba gestando, por vez primera la posibilidad de vivir un estado de gracia poética y de salvación por la vía estética.

Por supuesto esto tenía un elemento recurrente y vital, “el acto creador en base a la ejecución de las formas”. Darío nuevamente sería el que perfeccionara dichas ejecuciones, pero nuevamente volvemos a la cuestión romántica, los actores románticos fueron también creadores perfeccionistas de la forma, si bien en algún momento se puede tomar como un ejercicio revoltoso y rebelde, también había una minuciosa paciencia para crear. Los artistas plásticos sobre todo cuidaban cada detalle, otra vez lo parnasiano se hace presente  en modernistas latinos pero sobre todo mexicanos.

El artista modernista hacía gala de ciertas características que en su momento también fue propia de los románticos, tenemos la cuestión del cosmopolitismo, que no es más que una loa a los símbolos refinados y prestigiosos, también el sentimiento nacionalista o como lo cataloga Oviedo el americanismo, también el exotismo que es la recuperación de ámbitos y estructuras (en este caso literarias) europeas, el elitismo, soberbia de los burgueses a partir de creerse únicos (¿exaltación del yo?), entre otras características de importancia y paralelas al sentimiento romántico.

Entonces y a partir de lo expuesto anteriormente podemos decir que nuestro Modernismo, del cual muchos están orgullosos no es más que una suerte de reflejo del antiguo y viejo, pero vivo, romanticismo, (esto es la historia de las vanguardias y de los movimientos, siempre intentando luchar en contra del predecesor, pero retomando lo más importante de ellos, la situación efímera y por supuesto los postulados en función del bienestar del colectivo)  porque quizá ese romanticismo sea el único movimiento literario que no ha muerto. 

El modernismo, movimiento literario surgido en Hispanoamérica que estaba en búsqueda del progreso social





Tenforo Reténforo

José Emilio Pacheco menciona, como otros autores de valía que no existe modernismo, sino modernismos, los cuales están en base al lenguaje de cada creador y este lenguaje al mismo tiempo está en función de las distintas regiones y realidades que se habitan, es decir estamos frente a una situación, podría decirse, colectivamente individual, ya que si bien hay cierta armonía entre autores cada uno tiene una idea y estilo propio que es correspondiente con el sistema modernista.

          Ahora bien habría que definir la diferencia entre modernismo y lo moderno, según Pacheco lo moderno son los usos y costumbres de hoy, un hoy que no se parece al de ayer u necesariamente se diferenciará del mañana, es decir los tiempos no son iguales, esto por supuesto es una plena sentencia heraclitiana, sin embargo en la cuestión del modernismo podría no aplicarse ya que éste inició como una cuestión, digamos, revolucionaria en donde la prioridad era la autonomía política y también el desarrollo de un lenguaje más pulcro y dicho iniciador, en confabulación con el Parnasianismo y el simbolismo fue Rubén Darío.

          Para los ingleses esto no fue más que una suerte de vanguardia, sin embargo esto no puede ser dadas las características que tiene la vanguardia, ahora bien la Literatura  lo concibió como algo innovador, algo nuevo que estaba revolucionando el lenguaje y las estructuras algo que raya es inmediato pero que se esperaba desde hace mucho, era lo que se conoce como moderno, no obstante esta modernidad también estaba muy apegada a lo profano y lo nacionalista, dándole de este modo un toque romántico al modernismo.

          Federico Onís menciona que el modernismo es la incorporación de América a la literatura universal, efectivamente estamos frente al primer gran movimiento literario (en su primer momento) iniciado en Lationamérica, aunque Darío publica fuera del continente a priori ya existían indicios de intentos de cambios estructurales en la literatura hispanoamericana del momento, como ya se mencionó, a partir del rechazo a las tendencias antiguas pero adoptando a los parnasianos, simbolistas y románticos.

          En 1884 aparece lo que para algunas autores (incluido Pacheco) sería el principio del Modernismo, me refiero al poema La duquesa de Job, escrita por Manuel Gutiérrez Najera, dicho poema es reconocido no sólo por la incorporación de una nueva “estética en el lenguaje” sino más bien por tocar temas que aluden a la cotidianeidad, no sólo del burgués, también del proletario, Pacheco lo definiría como la “Moda”, es decir la aparición figurativa de la modernidad. La moda supone el proceso industrial, es decir el cambio, el progreso y con ello la transformación de la realidad, porque cabe recordar que  más que un cambio literario los modernista buscaban crear una nueva ideología en base a sus escritos.

          Por supuesto que en aquellos años estábamos frente al Positivismo auspiciado por Porfirio Díaz, Nájera pertenece a un grupo social que está de acuerdo con dicho régimen gubernamental, sin embargo él se niega a seguir tales preceptos, el golpe de respuesta fue lo que se conoce como “Pesimismo”. Una respuesta de los poetas en contra del proceso industrial.

          Nájera vería su esplendor literario gracias a la audacia de profesionalizar su obra. Por 1888 estaba publicándose Azul, quizá obra más importante para los modernistas esto dio un gran reconocimiento al pensamiento gestado por Manuel G. N. y entre 1894 y 1896 emerge otro gran símbolo del Modernismo mexicano; nace la Revista Azul, curiosamente ese color sería lo que caracterizaría y con que se identificarían a los pensadores modernistas.

          Pacheco hace una clara diferencia entre la tendencia literaria llamada Modernismo y lo moderno, como la producción que provoca la masa en función de la moda, esto sin embargo no está del todo alejado del pensamiento de los creadores modernistas, ya que ellos también producían para la moda, para la renovación y el desarrollo de los distintos sectores a los que pertenecían, es decir los modernistas también eran modernos por su incansable búsqueda del progreso.   

martes, 21 de febrero de 2012

Identidad nacional y el modernismo como revolución

Mucho se habla del sentimiento de nacionalidad que caracterizaba en gran parte a los modernistas, pero para entender esto me parece adecuado profundizar un poco sobre lo que es la identidad nacional.
   Para entendernos a nosotros mismos como nación, debemos recordar que hace no mucho tiempo los  europeos llegaron a nuestro continente. Necesitaban la mano de obra, y no mataron a todos los nativos pero tenían la labor de domesticarnos, volvernos bestias de carga, explotándonos, obligándonos a cultivar la tierra para ellos y robando nuestros tesoros. Pero nos trataron como si no fuéramos humanos, siendo que lo que encontraron acá fue una civilización bien conformada. Con violencia, imponiéndonos miedo trataron de liquidar nuestras tradiciones, los diferentes estados prehispánicos, la variedad de las raza, incluso nos impusieron su lengua, la fe cristiana y la monarquía. Al aplastar toda nuestra cultura, nos dejaron desprotegidos, pero encontramos un respaldo en la religión cristiana. América empezó siendo una idea ajena, éramos el “nuevo mundo”, mundo que no tiene pasado, lo que según Octavio paz es un mundo con poca realidad porque no tiene nada más que el porvenir. Al leer a Fanon reconocemos que al igual que en África así es como arranca la historia de México y la de cada mexicano.  Modificaron nuestra cultura pero no ganaron su objetivo utópico de volvernos una “raza inferior”, sembraron en nuestra sangre recuerdos imborrables de maltrato he injusticia que generaron una rabia volcánica y un odio que fueron las únicas armas para darnos fuerza de luchar en contra el régimen.
   En el prologo de “Los condenados de la tierra” de Fanon, Sartre nos dice metafóricamente que nuestra violencia y odio actuales son el reflejo en el espejo del propio furor de los europeos que se dispara contra ellos. Así, debido al efecto del espejo, es como nace en el hombre colonizado el sentimiento revolucionario. No le importa perecer en el intento y que otros gocen de su victoria, su corazón está cansado, pero esta fatiga es la fuerza que reúne para tener valor y aceptar que a partir de su vigor nazca una generación de mejor calidad. Esta utopía sólo podía ser viable con la acción revolucionaria. Octavio Paz dice en “El laberinto de la soledad”156, FCE, 2004: La noción mítica de una “edad de oro” interviene aquí: hubo una vez, en alguna parte del mundo y en algún momento de la Historia, un estado social que permitía al hombre expresarse y realizarse. Esa edad prefigura y profetiza la nueva que el revolucionario se propone crear.
   No somos los creadores de nosotros mismos, a partir de la colonia nos volvimos una creación premeditada de ellos, por eso José Martí, el analista más perspicaz de la escena americana contemporánea, observó que los hispanoamericanos del XIX estaban hechizados por la cultura del Otro “Éramos –lamentó- una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España... Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza”(Schulman, Ivan, La vigencia del modernismo, siglo XXI, México,2002, pág. 13)
   Así que el hombre únicamente podrá ser él mismo cuando se halle en una sociedad revolucionaria. Gracias a la Revolución el mexicano quiere reconciliarse con su historia y con su origen. Con la revolución pasa lo mismo que con el modernismo, pues como dice Schulman:

También se ha revisionado el modernismo como “un movimiento de libertad”; y se ha replanteado el “fenómeno modernista” en términos de una organización textual generada en la Época Moderna cuyas modalidades se insertan en el flujo vacilante de narraciones de signo estético, estilístico, socioeconómico, anticolonial y antimperialista de la modernidad y de la posmodernidad.

  Cuando los españoles llegaron a Mesoamérica se encontraron con una sociedad civilizada impregnada de religión y refinamiento. Sin embargo, estaban empeñados en crear una unidad de pluralidad cultural y política.
   Cuando España llegó a América era una nación medieval, por lo que muchos de los que establecieron la colonia eran medievales, sin embargo ya habían asimilado las formas artísticas de poesía, pintura, arquitectura y filosofía que el Renacimiento había generado. Estas tendencias son las que fueron traídas desde Europa a América, dice Paz: “La tradición española que heredamos los hispanoamericanos es la que en España misma ha sido vista con desconfianza o desdén: la de los heterodoxos, abiertos hacia Italia o hacia Francia”. La enajenación colonial acrecentó la enajenación religiosa. De esto también habla Fernando Benitez en “El libro de los desastres”, nos dice que el arte religioso era el dominante pues esta fue la vía del mexicano para expresar a su manera su espiritualidad, y que:

De la avalancha de estilos que cayó sobre la Nueva España en el siglo XVI –gótico, plateresco, renacentista- el genio del mexicano se manifestó en ese arte y lo hizo propio. Fue más que un estilo: un estado de ánimo, la vía real donde caminó y pudo expresar su espiritualidad, su manera de rendir culto a los dioses.

   La Nueva España del siglo XVI comenzó a construir en forma incesante por lo que se estableció una competencia de vanidades exaltadas, es gracias a esto que se dan las iglesias, los monasterios y mansiones espléndidas. Aún así, el auge económico inició en la segunda mitad del siglo XVII que giraba alrededor de una Nobleza muy particular –casi todos hijos de inmigrantes españoles, o sus hijos criollos-, para este auge se trabajó la minería, los magueyes, los criaderos, la agricultura los mercados, pulquerías, etc. Hubo demasiado derroche y endeudamientos.
   Pero, ¿Qué somos y como realizaremos eso que somos? Nacimos en los albores del los tiempos modernos, pero el momento en que adquirimos conciencia de nuestra singularidad es el momento en que dejamos de ser un reflejo de los españoles. Esto sucede a finales del siglo XIX, lo podemos observar en la literatura, con los poetas modernistas, son estos los que rompen con un modelo impuesto por la península ibérica. Los modernistas fueron quienes tuvieron realmente conciencia de su singularidad histórica, dejando de ser una rama del tronco español. “Ruptura y fusión: el movimiento modernista, iniciado en América por Darío y un grupo de poetas hispanoamericanos, llegó pronto a España y la conquistó”.   

Se trata de la persistencia de un poder generativo cuyo signo fundamental es la metamorfosis, frente a la cual el sujeto unitario y autónomo formula narraciones emancipadoras y revolucionarias. (Schulman, Ivan. La vigencia del modernismo, pág. 22).

   La literatura refleja el carácter de las naciones porque hay una unidad en nuestras letras,  pero sin embargo la literatura no tiene nacionalidad. Al pensar en identidad nacional pienso en eso, pues es indudable que existan rasgos que nos unen entre habitantes de una nación pero el hecho de que haya divisiones de propiedades entre los países es otra cosa y no siempre trae buenas consecuencias, por ejemplo la guerra. Sin embargo entre los modernistas la identidad nacional era necesaria por un lado para marcar sus textos y separarlos de las rutinarias expresiones académicas anteriores, y por otro lado para explorar los espacios espirituales de su existencia individual y nacional como eje del mundo en lugar de los espacios de un mundo preordenado y jerárquico.



Escrito por: Hipatía Elfen Lied

lunes, 20 de febrero de 2012

Modernismo: algo más que modernidad

Modernismo no es lo mismo que moderno. Lo moderno son los usos y costumbres de hoy, un hoy que no se parece al de ayer y necesariamente diferirá del mañana, dice José Emilio Pacheco.
   Entendiendo de esta forma al modernismo y viéndolo desde el punto de vista del contexto social mexicano caeríamos en la cuenta de que lo moderno de hoy en día tiene que ver con la tecnología. Y mucho se dice que nuestra tecnología ha avanzado a gran velocidad en los últimos ochenta años:
    La televisión, la computadora, el teléfono celular, los cajeros automáticos, La tarjeta de crédito (1950), La tarjeta inteligente (1974), el Internet, el chip (1958), el láser (1961), los juegos de vídeo, el satélite, etc. Son inventos del último siglo con los que la gente globalizada de hoy interactuamos constantemente desde la última década sin ni siquiera ahondar en este hecho.
Algunos me dirán que no todas las personas utilizan estos servicios, tal vez no todos tengamos tarjeta de crédito por ejemplo, pero a lo que me refiero es que el hecho de que la mayoría de las personas que nos rodean las utilicen nos involucran en tanto que modifican nuestra sociedad económicamente y en otros sentidos.
    Estos mismos inventos se están actualizando a cada rato por la gran necesidad y competencia comercial que los impulsa a innovarse. Esto pasa especialmente con los celulares, las computadoras, el cine y los automóviles. Ahora con la salida del Black Berry y el Iphone, jóvenes, adultos e incluso niños nos sentimos a la vanguardia, pero en lo que realmente parecemos estar es en un constante hipnotismo. Debo aclarar primero que soy una aficionada de la tecnología, el punto aquí es que pienso que necesitamos un balance, un equilibrio de la tecnología con algo más. Ese algo más es la reflexión.
 De 100 jóvenes que utilizan la tecnología, ¿Cuántos de ellos saben cómo hacerla? ¿Cuántos de ellos saben quién las fabricó y por qué? Y lo qué me parece más importante ¿Cuántos de ellos utilizan la tecnología para algo más que no sea uno mismo? ¿Cuántos jóvenes utilizamos la tecnología para algo más que no sea chatear y chismear en el msn y el facebook? En fin, ¿nosotros manejamos la tecnología o la tecnología nos maneja a nosotros? La verdad es que la información más importante no la vamos a encontrar tan fácilmente en la televisión abierta, ni en el facebook (aunque podría ser utilizado para eso), ni tampoco nos van a enviar un pin para abrirnos los ojos. Debemos convertirnos en lectores y ser exigentes en lo que leemos. Lo importante no es la acción de leer, sino lo que la lectura nos ofrece. Por eso también es importante que aprendamos a leer el mundo con nuestros propios sentidos y nos volvamos seres críticos de la realidad. De eso se trata reflexionar. Se trata de cuestionarnos los hechos que nos rodean y para eso es importante leer e informarnos de lo que ha pasado antes, leer las opiniones de personas que pasaron su vida reflexionando y dando su postura sobre las distintas realidades que hay. Porque de hecho hay distintas realidades, la realidad es cambiante, nosotros mismos la creamos.
   En efecto, si leyéramos… si el mexicano fuera más dado a la lectura y al conocimiento, México fuera otro. Quizás México ya se hubiera deslindado de las ataduras que nos pone Estados Unidos.
   No dejo de preguntarme también, ¿La tecnología que tenemos en nuestras manos es la más adecuada? ¿Es la más avanzada? ¿Qué pasaría si en vez de tener celulares y chats, los jóvenes mexicanos estuviéramos trabajando en proyectos avanzados de física o de robótica? ¿Qué pasaría si en vez de ver las telenovelas que siempre tienen los mismos argumentos estuviéramos escribiendo libros y debatiendo posturas teóricas y filosóficas? Yo creo que definitivamente pasarían muchas cosas, pero algo que sería un hecho es que no habría tanta pobreza ni tanta ignorancia, por lo tanto no habría tanta delincuencia y no dependeríamos de gobernantes que no tienen la capacidad para hacer que México progrese en el verdadero sentido de la palabra. Pero ojalá Estados Unidos no tuviera el dominio que tiene sobre México, pues su poder es tan grande que tenemos prohibido crear tecnología. Y con respecto a publicaciones de libros, no sacamos el verdadero provecho que podríamos sacar ya que las patentes son difíciles de obtener en México.
   Preguntas de este tipo se generaban entre los modernistas, por eso en este movimiento abundan las preocupaciones ideológicas y filosóficas nacidas del caos creado por el proceso de la modernización, textos de sondeo sociocultural, o de comentario político y económic ya que no todo se trataba de vanguardia literaria en cuanto a forma y estética. Los modernistas hicieron revolucionar la literatura. Esto sucedió en América Latina durante las dos últimas décadas del XIX, posteriormente se extendió a España.
   Otra de las características positivas que tuvo el modernismo es como lo explica Federico Onís: El modernismo significa la incorporación de América a la literatura universal, el logro de su independencia literaria –comienzo y origen del gran desarrollo posterior de las letras hispánicas- el principio de su influencia en España y la transformación más profunda de la poesía española desde Garcilaso.
                                                            
                                                                                   
                             Escrito por: Hipatia Elfen Lied