Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de marzo de 2012

Algo sobre Darío…


Algo sobre Darío…

Yo soñé que era un hondero
mallorquín
Con las piedras en la costa
recogí,
cazaba águilas al vuelo,
lobos, y
en la guerra iba a la guerra
contra mil.
Hondas. Rubén Darío

Arqueles Vela definía al modernismo no como nueva corriente literaria sino más bien como una suerte de  reforma estética cuya filosofía se basaba en la recuperación de las formas parnasianas y simbolistas surgidas en Europa a finales del siglo XIX, y como tales la renovación del lenguaje cuyo estilo se basaba en la incorporación de palabras contextualmente fuera de los términos de la poética modernistas, pero que daban a la fonética del verso el un ánimo en esta amalgama de valores artísticos, literarios y religiosos muy apegados a la tendencia romántica.
   Uno de estos valores literarios es sin lugar a dudas el nacido en  Metapa, Nicaragua en 1867, y cuya obra poética, por sus distintas y múltiples dualidades trascendió a niveles interestelares, me refiero al poeta Félix Rubén García Sarmiento, mejor conocido como Rubén Dario, quien fuera el iniciador del Modernismo hispanoamericano y universal. Me atreví a hacer mención de la cuestión de las dualidades ya que si bien está creando nuevas tendencias estilísticas en su poética, no podemos dejar de un lado que aún existía ese debate entre las nuevas tendencias poéticas aterrizadas en su contexto inmediato y la recuperación de las antiguas formas románticas en función de la búsqueda del poeta.
   La vida de Darío fue en sus primeros años una tormenta doméstica, el matrimonio de sus padres Manuel García y Rosa Sarmiento, realizado como en muchas familias por conveniencias económicas, era prospero sí, económicamente, desafortunada o quizá para el desarrollo del poeta, afortunadamente, el matrimonio de ellos no era el que de niño Darío hubiese deseado, ambos se profesaban infidelidad al por mayor por lo que el pequeño Rubén tuvo que refugiarse en un convento Jesuita, quizá fue de ahí que tomó elementos para crear varios de sus textos, entre ellos Los motivos del Lobo
   En 1888, aparece el libro, quizá más conocido de Rubén, Azul, el libro fue innovador, comentado en todo el mundo, un joven latino estaba reformando la poesía, el genio de Nicaragua lo llamaban por aquellos años.
   En el año 2000, la editorial Lumen publicó la antología Rubén Darío y una sed de ilusiones infinitas, no podría otorgársele mejor título, en efecto y gracias a las dualidades ya mencionadas Darío siempre estuvo en una búsqueda de las ilusiones, podríamos decir entonces que la poesía de Darío es hasta cierto punto utópica, la poesía de Darío retomaba detalles de la mitologíaa Griega, ejemplo claro es el poema Coloquio de Centauros. 
   Darío falleció en la ciudad que lo miró crecer, en León en 1916, y no se podría definir el estilo poético de Rubén más que con las palabras de Alberto Acereda: El inicio de la modernidad literaria hispánica, que en el caso de Darío se traduce en un apasionante mundo poético formal y conceptual. 
   Darío era pasional, sí, pero al mismo tiempo aplicaba la razón en sus textos, esa dialéctica fue lo que al fin de cuentas creó ese estilo “Moderno”, fue esa la modernidad de Darío la confabulación de dos vertientes totalmente distintas empleadas en un tono poético que se plantaba en los escritos de Rubén.
Ténforo retónforo 

Poesía en el modernismo

Cuando de poesía del modernismo hablamos, de nuestro pensamiento evoca al nicaragüense Rubén Darío que con su libro titulado “Azul” considerada como la obra inaugural del modernismo hispanoamericano, como bien se sabe influido por la cultura francesa, por el parnasianismo y el simbolismo para ser exacto, en la que destacan la musicalidad de los versos y la variación de la métrica, el retorno hacia las métricas caídas en desuso, pero para hablar del modernismo quisiese mutar hacia otros poetas de esta corriente literaria no restando le importancia a Darío como punto de contacto entre la cultura francesa y la búsqueda de identidad de parte de los hispanoamericanos, sería interesante hablar por ejemplo del argentino Leopoldo Lugones, el colombiano José Asunción Silva, el ecuatoriano Medardo Ángel Silva, el cubano José Martí y por su puesto los mexicanos Manuel Gutiérrez Nájera y Enrique González Martínez.

   Leopoldo Lugones nacido en Villa de María del Río Seco, Córdoba, Argentina, 13 de junio de 1874, desde pequeño destaco como estudiante y su gusto por la lectura y la escritura en 1986 conoce a un grupo de intelectuales entre ellos están José Ingenieros, Roberto Payró Ernesto de la Cárcova y escribe para un periódico socialista, a los veintidós años escribe “La nación” promovido por su amigo Rubén Darío quien lo arrastrara hacia el modernismo. Entre su poesía publicada se encuentran las siguientes:

Los mundos (1893), Las montañas del oro (1897), Los crepúsculos del jardín (1905), Lunario
sentimental (1909), Odas seculares (1910), El libro fiel (1912), El libro de los paisajes (1917), Las
horas doradas (1922), Romancero (1924), Poemas solariegos (1927), La copa de jade (1935),
Romances del Río Seco (1938)

Se dice que lunario sentimental es la más representativa y que contiene más elementos modernistas, he aquí un fragmento de “la muerte de la luna” que está incluido en el poemario antes mencionado.

Se dice que lunario sentimental es la más representativa y que contiene más elementos

modernistas, he aquí un fragmento de “la muerte de la luna” que está incluido en el poemario antes mencionado.

…Un brillo de lóbrego frasco
Adquiere cada ola,
Y la noche cual enorme peñasco
Va quedándose inmensamente sola.
Forma el tic-tac de un reloj accesorio,
La tela de la vida, cual siniestro pespunte.
Flota en la noche de blancor mortuorio
Una benzoica insispidez de sanatorio,
Y cada transeúnte
Parece una silueta del Purgatorio.
Con emoción prosaica,
Suena lejos, en canto de lúgubre alarde,
Una voz de hombre desgraciado, en que arde
El calor negro del ron de Jamaica.
Y reina en el espíritu con subconsciencia arcaica,
El miedo de lo demasiado tarde…

    En Colombia la euforia modernista destaco en el escritor José Asunción Silva quien es conocido por su educación autodidacta, pero también por sus viajes a Europa, por lo tanto una clara influencia en su forma de escribir, en las cuales su principal característica es el gran contenido modernista, aunque su obra se perdió en un naufragio de uno de sus tantos viajes la poca obra recatada cuenta con la presencia de la estética modernista. Entre sus obras destacan libros de versos, Gotas amargas, nocturnos, pero debida a la pérdida de sus textos, se ha tomado por mayor factibilidad reunir su “obra completa”, este poeta colombiano debido a las vicisitudes de su vida marcados por el fracaso y las frustraciones termina suicidándose el 23 de mayo 1896 de un tiro al corazón aquí una muestra de su estilo modernista y errático.

LAS VOCES SILENCIOSAS

¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Cuando la hora muda
y vestida de fúnebres crespones,
desfilar haga ante mis turbios ojos
sus fantasmas inciertos,
sus pálidas visiones...
¡Oh voces silenciosas de los muertos!
En la hora que aterra
no me llaméis hacia el pasado oscuro,
donde el camino de la vida cruza
los valles de la tierra.
¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Llamadme hacia la altura
donde el camino de los astros corta
la gélida negrura;
hacia la playa donde el alma arriba,
llamadme entonces, voces silenciosas,
¡hacia arriba!... ¡hacia arriba!...

ENFERMEDADES DE LA NIÑEZ

A una boca vendida,
a una infame boca,
cuando sintió el impulso que en la vida
a locuras supremas nos provoca,
dio el primer beso, hambriento de ternura
en los labios sin fuerza, sin frescura.
No fue como Romeo
al besar a Julieta;
el cuerpo que estrechó cuando el deseo
ardiente aguijoneó su carne inquieta,
fue el cuerpo vil de vieja cortesana,
Juana incansable de la tropa humana.
Y el éxtasis divino
que soñó con delicia
lo dejó melancólico y mohíno
al terminar la lúbrica caricia.
Del amor no sintió la intensa magia
y consiguió... una buena blenorragia.

AL OÍDO DEL LECTOR

No fue pasión aquello,
fue una ternura vaga
lo que inspiran los niños enfermizos,
los tiempos idos y las noches pálidas.

El espíritu solo
al conmoverse canta:
cuando el amor lo agita poderoso
tiembla, medita, se recoge y calla.
Pasión hubiera sido
en verdad; estas páginas
en otro tiempo más feliz escritas
no tuvieran estrofas sino lágrimas.

Sin descartar hispanos que sumergieron en el modernismo literario, de los cuales son ideales para estudiar el modernismo y no caer en esa limitación o mitificación de Darío como la máxima expresión del modernismo.

Escrito por: Tapír