sábado, 12 de mayo de 2012

Estética del modernismo


Significado estético del modernismo

Algunos de los conceptos básicos del modernismo no han sido establecidos aun, así que se busca a en el fondo del modernismo un cambio radical en una concepción del arte y su función en las modernas sociedades americanas y españolas.

Es precisamente por eso que se sigue discutiendo sobre el sentido estético de este movimiento. Se supone que al empezar a surgir nuevas primicias de una estética destinada a alcanzar una trascendencia y difusión verdaderamente excepcionales, que fue lo que Max Henríquez Ureña planteaba en su serie de ensayos donde se estudiaban los cambios literarios entre España y América a partir de 1875.

El modernismo considerado una de nuestras piedras angulares de nuestra literatura debe considerársele como una realidad para empezar a entenderlo. Podemos comenzar aceptando que el modernismo no es singular, sino plural ya que no solo es un modernismo del que hablamos más bien hablamos de varios “Modernismos”. Lo notable es que, pese a esa vertiginosa variedad, siempre podemos reconocerlo: todos sabemos lo que es, aunque no todos lo veamos bajo la misma perspectiva.

Su más grande hazaña fue ese pluralismo estético que establece como principio esencial del arte la libertad para crear y alcanzar ese reino interior de todo artista.

Impulso renovador

Esto se da cuando los románticos intentaron proponer lo mismo al comenzar el siglo, sin embargo, nunca lograron entender la verdadera diferencia que radica en “al ser verdaderamente libre es tratar de alcanzar los más arduos y sutiles ideales del acto creador”, y por eso, el modernismo es sufre el impulso renovador contra los modelos ya fatigados del post-romanticismo, el academicismo y la expresión literaria conformista y opaca que los románticos manejaron durante décadas.

Pero era de esperarse que un arte así fuera considerado como una provocación para la sociedad de la época. Lo que la sociedad no sabía es que el modernismo no era una simple corriente banal como la consideraban superfluamente, el modernismo sufrió un vasto cambio espiritual que tocó todos los aspectos de la vida hispanoamericana, abarcando desde la poesía hasta las artes plásticas, en sí todas las bellas artes. Que fue la expresión de una profunda crisis asociada con una situación particular de desarrollo de las sociedades americanas al acercarse el nuevo siglo como una manera de separarse de la influencia europea.

Matices del modernismo

Si es cierto que en ambos continentes el modernismo se desarrolló, pero otra cosa muy diferente es cómo se desarrolló en cada uno.

En lo que se refiere por el continente latinoamericano, hablando específicamente de México y Buenos Aires, habían logrado una notable expansión y notable prosperidad material solamente para algunos grupos determinados de la sociedad afines a los intereses y gustos europeos. Entre esas Elites, existía un deseo de cambio, un silencio clamando lo nuevo, cuando ese cambio llego, se le llamo: modernismo.

Habiendo tantos surgimientos como el cientificismo, el racionalismo y el utilitarismo, el modernismo tenía que avanzar. Así pues el modernismo nace de una aguda conciencia crítica de esas carencias n resueltas y del impulso por modernizar también el pensamiento, la sensibilidad y la vida espiritual de los hispanoamericanos que vivían en esas décadas finales con una creciente inquietud.

El modernismo exigía a la modernidad que las urbes criollas debían ser los focos de una nueva cultura, altamente refinada, en todo el sentido literal.

El arte por el arte

En Europa y América había una sensación de vacío y zozobra en medio de esa prosperidad ya que las maravillas de la técnica no hacían sino mostrar la desnudez y el desamparo espiritual del individuo los del artista sobre todo, quien al ir descubriendo su arte se topaba con el tremendo abismo que había entre él y una sociedad satisfecha que se contentaba con los productos adocenados del arte académico.

A partir de la década de los 80’s se presentan diversos cambios en las artes, nuevas tendencias que marcaron el nacimiento del Art Nouveau, donde existe una correspondencia directa entre todos los cambios y diseños creados de artistas anteriores, escondido detrás del contexto, las pinceladas y las líneas no vistas antes.

Los cambios que introduce el modernismo es la sensibilidad del creador, precisamente como reacción a la insensibilidad general que atribuye  la sociedad en la que vive.
El modernismo es la búsqueda de lo absoluto, en un contexto histórico. Es una fuga hacia un mundo ilimitado, más humano y autentico, si restricciones ni parcializaciones, donde los más altos sueños y fantasías pueden cumplirse o al menor acariciarse.

Por: Diosa Griega

El modernismo reflejo del romanticismo



Tenforo Reténforo


¿Quién no es romántico?, se cuestionaba el nacido en Nicaragua Rubén Darío, para muchos el Modernismo hispanoamericano no es más, según Octavio Paz, que el verdadero romanticismo latino, en función por supuesto de la elegancia del lenguaje y la verosimilitud del verso, sin embargo esto nos da pie a pensar que no estamos entonces hablando de un solo modernismo, José Miguel de Oviedo menciona que: No hay un “modernismo”, hay una pluralidad de “modernismo”, de amplias vías abiertas dentro de un cauce común, y lo más importante de ello es que esta pluralidad no sólo se da de autor a autor y de región en región sino también dentro de un mismo individuo.

          La búsqueda del modernismo fue siempre una búsqueda de libertad, en base a la exaltación de la belleza del lenguaje y las vertientes estéticas del arte, cosa similar sucedió con los románticos, libres por naturaleza siempre estaban en la búsqueda de lo bello en base a la exaltación de las pasiones, sin embargo los modernistas también buscaban los ideales del acto creador, es decir desde ese momento ya había un serio y pleno compromiso con la palabra.

 Ahora bien, si bien los modernistas decían que estaban en contra de los juicios románticos, lo verdad es que ellos luchaban no contra los preceptos románticos sino más bien, como dice Oviedo, iban en contra de los modelos ya fatigados del posromanticismo, el academicismo y la expresión literaria conformista y opaca.

          Los modernistas intentaron una revolución no sólo estilística en el lenguaje literario  o en la expresión artística, sino también una revolución de ideas, cabe recordar que por aquellas épocas en México, principalmente estaba viviendo una la época del Positivismo, en donde el cientificismo, el racionalismo era lo absoluto en base a la cuestión de lo utilitario, los primeros combatientes de ello fueron los modernistas, aunque el Ateneo de la juventud, también realizó ciertas acciones en contra de ello, no obstante ¿acaso no estaban en la búsqueda de la modernidad los mismos ateneístas?

          Anteriormente mencioné al poeta, quizá más importante dentro de las historia o las historias del modernismo y me refiero a Rubén Darío, quien alcanzó a convertir toda el pensamiento modernista en un verdadero estilo, pero según Oviedo el modernismo hispanoamericano era una búsqueda de lo absoluto en confabulación de lo parnasiano y lo simbólico y quizá esto de deba a la situación de que en América se estaba gestando, por vez primera la posibilidad de vivir un estado de gracia poética y de salvación por la vía estética.

Por supuesto esto tenía un elemento recurrente y vital, “el acto creador en base a la ejecución de las formas”. Darío nuevamente sería el que perfeccionara dichas ejecuciones, pero nuevamente volvemos a la cuestión romántica, los actores románticos fueron también creadores perfeccionistas de la forma, si bien en algún momento se puede tomar como un ejercicio revoltoso y rebelde, también había una minuciosa paciencia para crear. Los artistas plásticos sobre todo cuidaban cada detalle, otra vez lo parnasiano se hace presente  en modernistas latinos pero sobre todo mexicanos.

El artista modernista hacía gala de ciertas características que en su momento también fue propia de los románticos, tenemos la cuestión del cosmopolitismo, que no es más que una loa a los símbolos refinados y prestigiosos, también el sentimiento nacionalista o como lo cataloga Oviedo el americanismo, también el exotismo que es la recuperación de ámbitos y estructuras (en este caso literarias) europeas, el elitismo, soberbia de los burgueses a partir de creerse únicos (¿exaltación del yo?), entre otras características de importancia y paralelas al sentimiento romántico.

Entonces y a partir de lo expuesto anteriormente podemos decir que nuestro Modernismo, del cual muchos están orgullosos no es más que una suerte de reflejo del antiguo y viejo, pero vivo, romanticismo, (esto es la historia de las vanguardias y de los movimientos, siempre intentando luchar en contra del predecesor, pero retomando lo más importante de ellos, la situación efímera y por supuesto los postulados en función del bienestar del colectivo)  porque quizá ese romanticismo sea el único movimiento literario que no ha muerto. 

El modernismo, movimiento literario surgido en Hispanoamérica que estaba en búsqueda del progreso social





Tenforo Reténforo

José Emilio Pacheco menciona, como otros autores de valía que no existe modernismo, sino modernismos, los cuales están en base al lenguaje de cada creador y este lenguaje al mismo tiempo está en función de las distintas regiones y realidades que se habitan, es decir estamos frente a una situación, podría decirse, colectivamente individual, ya que si bien hay cierta armonía entre autores cada uno tiene una idea y estilo propio que es correspondiente con el sistema modernista.

          Ahora bien habría que definir la diferencia entre modernismo y lo moderno, según Pacheco lo moderno son los usos y costumbres de hoy, un hoy que no se parece al de ayer u necesariamente se diferenciará del mañana, es decir los tiempos no son iguales, esto por supuesto es una plena sentencia heraclitiana, sin embargo en la cuestión del modernismo podría no aplicarse ya que éste inició como una cuestión, digamos, revolucionaria en donde la prioridad era la autonomía política y también el desarrollo de un lenguaje más pulcro y dicho iniciador, en confabulación con el Parnasianismo y el simbolismo fue Rubén Darío.

          Para los ingleses esto no fue más que una suerte de vanguardia, sin embargo esto no puede ser dadas las características que tiene la vanguardia, ahora bien la Literatura  lo concibió como algo innovador, algo nuevo que estaba revolucionando el lenguaje y las estructuras algo que raya es inmediato pero que se esperaba desde hace mucho, era lo que se conoce como moderno, no obstante esta modernidad también estaba muy apegada a lo profano y lo nacionalista, dándole de este modo un toque romántico al modernismo.

          Federico Onís menciona que el modernismo es la incorporación de América a la literatura universal, efectivamente estamos frente al primer gran movimiento literario (en su primer momento) iniciado en Lationamérica, aunque Darío publica fuera del continente a priori ya existían indicios de intentos de cambios estructurales en la literatura hispanoamericana del momento, como ya se mencionó, a partir del rechazo a las tendencias antiguas pero adoptando a los parnasianos, simbolistas y románticos.

          En 1884 aparece lo que para algunas autores (incluido Pacheco) sería el principio del Modernismo, me refiero al poema La duquesa de Job, escrita por Manuel Gutiérrez Najera, dicho poema es reconocido no sólo por la incorporación de una nueva “estética en el lenguaje” sino más bien por tocar temas que aluden a la cotidianeidad, no sólo del burgués, también del proletario, Pacheco lo definiría como la “Moda”, es decir la aparición figurativa de la modernidad. La moda supone el proceso industrial, es decir el cambio, el progreso y con ello la transformación de la realidad, porque cabe recordar que  más que un cambio literario los modernista buscaban crear una nueva ideología en base a sus escritos.

          Por supuesto que en aquellos años estábamos frente al Positivismo auspiciado por Porfirio Díaz, Nájera pertenece a un grupo social que está de acuerdo con dicho régimen gubernamental, sin embargo él se niega a seguir tales preceptos, el golpe de respuesta fue lo que se conoce como “Pesimismo”. Una respuesta de los poetas en contra del proceso industrial.

          Nájera vería su esplendor literario gracias a la audacia de profesionalizar su obra. Por 1888 estaba publicándose Azul, quizá obra más importante para los modernistas esto dio un gran reconocimiento al pensamiento gestado por Manuel G. N. y entre 1894 y 1896 emerge otro gran símbolo del Modernismo mexicano; nace la Revista Azul, curiosamente ese color sería lo que caracterizaría y con que se identificarían a los pensadores modernistas.

          Pacheco hace una clara diferencia entre la tendencia literaria llamada Modernismo y lo moderno, como la producción que provoca la masa en función de la moda, esto sin embargo no está del todo alejado del pensamiento de los creadores modernistas, ya que ellos también producían para la moda, para la renovación y el desarrollo de los distintos sectores a los que pertenecían, es decir los modernistas también eran modernos por su incansable búsqueda del progreso.   

jueves, 15 de marzo de 2012

Algo sobre Darío…


Algo sobre Darío…

Yo soñé que era un hondero
mallorquín
Con las piedras en la costa
recogí,
cazaba águilas al vuelo,
lobos, y
en la guerra iba a la guerra
contra mil.
Hondas. Rubén Darío

Arqueles Vela definía al modernismo no como nueva corriente literaria sino más bien como una suerte de  reforma estética cuya filosofía se basaba en la recuperación de las formas parnasianas y simbolistas surgidas en Europa a finales del siglo XIX, y como tales la renovación del lenguaje cuyo estilo se basaba en la incorporación de palabras contextualmente fuera de los términos de la poética modernistas, pero que daban a la fonética del verso el un ánimo en esta amalgama de valores artísticos, literarios y religiosos muy apegados a la tendencia romántica.
   Uno de estos valores literarios es sin lugar a dudas el nacido en  Metapa, Nicaragua en 1867, y cuya obra poética, por sus distintas y múltiples dualidades trascendió a niveles interestelares, me refiero al poeta Félix Rubén García Sarmiento, mejor conocido como Rubén Dario, quien fuera el iniciador del Modernismo hispanoamericano y universal. Me atreví a hacer mención de la cuestión de las dualidades ya que si bien está creando nuevas tendencias estilísticas en su poética, no podemos dejar de un lado que aún existía ese debate entre las nuevas tendencias poéticas aterrizadas en su contexto inmediato y la recuperación de las antiguas formas románticas en función de la búsqueda del poeta.
   La vida de Darío fue en sus primeros años una tormenta doméstica, el matrimonio de sus padres Manuel García y Rosa Sarmiento, realizado como en muchas familias por conveniencias económicas, era prospero sí, económicamente, desafortunada o quizá para el desarrollo del poeta, afortunadamente, el matrimonio de ellos no era el que de niño Darío hubiese deseado, ambos se profesaban infidelidad al por mayor por lo que el pequeño Rubén tuvo que refugiarse en un convento Jesuita, quizá fue de ahí que tomó elementos para crear varios de sus textos, entre ellos Los motivos del Lobo
   En 1888, aparece el libro, quizá más conocido de Rubén, Azul, el libro fue innovador, comentado en todo el mundo, un joven latino estaba reformando la poesía, el genio de Nicaragua lo llamaban por aquellos años.
   En el año 2000, la editorial Lumen publicó la antología Rubén Darío y una sed de ilusiones infinitas, no podría otorgársele mejor título, en efecto y gracias a las dualidades ya mencionadas Darío siempre estuvo en una búsqueda de las ilusiones, podríamos decir entonces que la poesía de Darío es hasta cierto punto utópica, la poesía de Darío retomaba detalles de la mitologíaa Griega, ejemplo claro es el poema Coloquio de Centauros. 
   Darío falleció en la ciudad que lo miró crecer, en León en 1916, y no se podría definir el estilo poético de Rubén más que con las palabras de Alberto Acereda: El inicio de la modernidad literaria hispánica, que en el caso de Darío se traduce en un apasionante mundo poético formal y conceptual. 
   Darío era pasional, sí, pero al mismo tiempo aplicaba la razón en sus textos, esa dialéctica fue lo que al fin de cuentas creó ese estilo “Moderno”, fue esa la modernidad de Darío la confabulación de dos vertientes totalmente distintas empleadas en un tono poético que se plantaba en los escritos de Rubén.
Ténforo retónforo 

Modernismo, Cine, Chaplin y Más



 Una cosa es hablar de modernismo y otra muy diferente es hablar de modernidad o el muy nombrado “Modern Style”, todos ellos son diferentes en cuanto a su valor significativo. Ahora lo que  corresponde aquí es explicar de manera concisa ¿qué es el modernismo? y ¿cómo influyó en el cine?


Modernismo

El modernismo al comienzo es el movimiento que se da primeramente en Hispanoamérica y que después se esparce por todo continente principalmente en el ámbito literario. El modernismo es el movimiento que retoma lo más importante de lo antiguo y lo fusiona con el presente para crearse.


El Modernismo Literario: Se da desde 1890, cuando un grupo de escritores, principalmente poetas, escogieron este término para identificar su tendencia a la renovación de temas y formas.  El máximo representante es el poeta nicaragüense  Rubén Darío.  

El modernismo literario se da  en respuesta   al creciente poder del dinero y los ideales materialistas que se encarnaban en la  burguesía, como reacción contra la guerra hispanoamericana de 1898,  y contra el Imperialismo Yanqui. 


Consecuencia del impacto del Modernismos literario  es la ruptura con la cultura de la Antigüedad Clásica y la exaltación de los ideales de la Generación del 98 en España.
Así pues el movimiento tuvo un gran auge en todas las bellas artes, dándose a conocer ampliamente en todo el mundo como Art Nouveau.

Rápidamente se esparce hacia las artes plásticas, la música, la escultura, la arquitectura hasta llegar al cine, donde grandes directores y artistas quedaron marcados por esta época.



Cine

  El cine modernista fue una de las artes más maravillosas que renacieron de movimientos anteriores como las tendencias dadaísta, surrealista, cubista y futurista que se interesaron pronto por el cine. En Europa surgieron, tras la Primera Guerra Mundial, varios movimientos modernistas que invadieron las artes. De ellos cabe destacar el dadaísmo, que pretendía sobre todo escandalizar, y el surrealismo, que ponía el énfasis en lo irracional y lo subconsciente. El cine les llamó la atención pues al expresarse mediante el movimiento de imágenes era una innovadora y moderna forma de comunicación artística, acrecentada con la utilización de técnicas que permitían satisfacer las inquietudes de los interesados por los nuevos inventos.


  Mediante algunos procesos cinematográficos, como los rodajes fotograma a fotograma para lograr composiciones efectistas, o las fotos puramente científicas que les permitieron comprender mejor la naturaleza del movimiento, los pintores aprendieron y lograron “dar vida a sus imágenes”. Picasso se había planteado hacia 1912 la posibilidad de una pintura móvil proyectada sobre una pantalla de cine que nunca realizó.



La importancia de los decorados teatrales pintados aproximados al cine expresionista alemán a la pintura en El gabinete del doctor Caligari  o a la vanguardia francesa con la película de Marcel L’Herbier, La inhumana (L’inhumaine, 1924), con sus estelarizados decorados art-decó y el especial decorado “cubista” para el laboratorio.

Le sang d’un poéte (La sangre de un poeta, 1930), de Cocteau, a pesar de que el director se consideraba antisurrealista, es considerada hoy como cercana al “auténtico” surrealismo de Salvador Dalí y Luis Buñuel o del surrealismo de las primeras películas cómicas de René Clair, como París dormido (Paris qui dort, 1923) y Entreacto (Entr’acte, 1924).





Los intelectuales iniciaron un acercamiento al cine, relegado hasta ese momento a las barracas de feria, que desarrolló nuevas formas expresivas, experimentando en el campo del documental, un género que iba  a evolucionar más tarde en eficacia. Abel Gance con Napoleón (1927), y Buñuel con Un perro andaluz (1929), plasman suficientemente las líneas creativas que había en aquellos años en los países europeos.





Charles Chaplin

Quizás el más conocido y gran icono del modernismo en el cine es Charles Chaplin, quien diera vida a las películas de cine mudo muy representativas y con una gran crítica social sobre las condiciones de vida de la clase obrera y marginada.
Charles Chaplin cuenta con una inmensa filmografía, y aunque todas son películas excepcionales se hará hincapié sobre un filme que representa muy bien al modernismo con su temática.



Tiempos Modernos


La película de Charles Chaplin aparece en el año de 1935 con una duración de 89 minutos. Cuenta la historia de un obrero de la industria del acero, que se vuelve loco, cansado el mismo trabajo, y después de pasar un tiempo en el hospital recuperándose, es encarcelado por participar en una manifestación sindicalista en la que se encontraba por casualidad. En la cárcel, también sin pretenderlo ayuda a controlar un motín con el cual obtiene su libertad. Una vez fuera de la cárcel, lucha por la supervivencia y comparte esta lucha con una joven huérfana que conoce en la calle. Ambos buscan el sueño de una vida mejor.

Chaplin crea esta sátira de la sociedad industrial que modernizó los sistemas productivos a costa de suponer una alineación del individuo entre millones de trabajadores. Es una obra maestra indiscutible que contiene escenas memorables y clásicas, como cuando Charlot pasa por los engranajes.




En la película, se dan una serie de contradicciones como por ejemplo: la capacidad de un país como los Estados Unidos de producir en masa y aun así caer en crisis económica. Otro ejemplo es: el que los Estados Unidos basó su economía en el trabajo de sus obreros y aun así no tiene leyes para protegerlos. La ironía mas grande es que en esa época se vivía mejor en la cárcel ya que se tenía comida todos los días, y en las casas se carecía de ella a pesar de la libertad de la que se gozaba en los tiempos modernos.
La película destaca la relación de progreso entre progreso y eficiencia, ya que todo está medido por una mecanización del tiempo, y la noción del tiempo, está ligada a la producción. Se da también la deshumanización debido a que el jefe del personaje principal cada cierto tiempo obligaba a producir más en menos tiempo, abusando de los empleados.





Chaplin logra destacar que a pesar de vivir en tiempos modernos, hay una clara división de clases sociales. Por ejemplo, el jefe que es también dueño de la empresa tenóa su propia oficina, el poder y el dinero. Mientras que la huérfana al carecer de esos bienes se veía obligada a robar para comer. Chaplin nos permite a través de la película ver cómo surge la proletarización extrema, y como consecuencia se da el cierre de las fábricas y organización obrera, o sea, la sindicalización, con tendencia política marxista, para reivindicar los derechos de los trabajadores.

Mucho Más

Existen muchos más ejemplos del cine modernista, que igualmente son representativos del movimiento, dentro de este género también podemos encontrar a Federico Fellini, Ingmar Bergman, Chris Marker, Michelangelo Antonioni entre otros que merecen ser nombrados y ¿Por qué no? Verlos nuevamente plácidamente en el sofá de la casa a medida que la noche transcurre.




Por: Diosa Griega.

El teatro modernista hispanoamericano

 
“La palabra, en el teatro se le expone
Desarmada y reconciliada, juega el papel
De verdad enmascarada.”


El poeta y escritor Max Henriquez Ureña dijo  en su Breve historia del modernismo, que la contribución de la  literatura hispanoamericana al viejo continente había sido solo un retorno de los galeotes modernistas, es decir, poco había sido el impacto de las obras teatrales de escritores hispanoamericanos en Europa y sin embargo muchas de estas se habían representado ya desde 1888. La publicación de Azul de Rubén Darío, había marcado el inicio del modernismo en América, el romanticismo había seguido imperando en las composiciones y en el teatro,  José Zorrilla con el teatro peninsular en España había influenciado en escritores como Echegaray, Tamayo y Baus, repercusiones que llegarían hasta costas americanas con los dramas de José Martí, Enrique Larreta,  así como Amado Nervo, Manuel José Othon, Roberto J. Payró y Federico Gamboa.  El realismo y naturalismo de Zola y Dumas, el romanticismo lirico del Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand, el drama social de Ibsen, el teatro del absurdo de Alfred Jarry y los dramas de Strindberg. Asi como el simbolismo poético de Maeterlink invadían la escena y recorrían a velocidad incierta tierras americanas en los que era ávidamente leídos y representados. Muchos de ellos dictaron el canon dentro del la literatura hispanoamericana, como el caso de la dramaturgia romántica de Zorrilla que retoma el mexicano José Peón y Contreras con el Castigo de Dios y Maria la loca (1870-1874). Junto a este romanticismo tardío surgió el teatro de intereses social  con el escritor cubano, naturalista José de Armas y Cárdenas en sus Triunfadores  (1895).
En México Federico Gamboa y su hermano José Joaquín, escribieron  la obra de crítica social  la Venguanza de la Gleba (1905), la última campaña y entre hermanos (1899), estas últimas obras de Federico.  Sin embargo las exigencias históricas de la época, no sustentaron estas obras que quedaron relegas a meros dramas rurales, sin mayor transcendencia.  Esto puede llevarnos  a creer que  el teatro hispanoamericano solo contribuye a ser expresión de lo regional, trama que está impregnada de lenguaje lugareño, de modismos que no contribuyen a la literatura universal. No obstante aceptar lo anterior seria  darle un lugar equívoco a la literatura hispanoamericana. Recordemos que hubieron grandes genios del drama como el uruguayo Florencio Sánchez con obras como M´hijo el dotor y Barranca abajo, con influencias del teatro realista-naturalista francés, siempre bajo la óptica del criollaje y la dignidad, sobre la crisis del gaucho al tratar de convertirse en citadino, temáticas que problematizaban  la crítica de la sociedad rioplatense. Mientras las obras de Sánchez tenían gran aceptación entre el pueblo que se dedicaba en gran parte al obreraje, el modernismo, como había postulado Rubén Darío, había sido el tiempo en que el escritor hispanoamericano se sintió por primera vez influyente en el mundo cultural de su lengua, había experimentado un cambio en las artes y en las letras, cambio que en el teatro no repercutiría con la misma certeza y sin embargo, a partir de estas obras teatrales: sainetes, entremés, zarzuelas, comedia, tragedia.. etc. Se incorporo una nueva perspectiva: el teatro ya no es el arte del placer y del deleite, sino el testimonio de una sociedad que necesita mostrarse y ser representada.


                                                                                                       Escrito por: kurda Baéz

Poesía en el modernismo

Cuando de poesía del modernismo hablamos, de nuestro pensamiento evoca al nicaragüense Rubén Darío que con su libro titulado “Azul” considerada como la obra inaugural del modernismo hispanoamericano, como bien se sabe influido por la cultura francesa, por el parnasianismo y el simbolismo para ser exacto, en la que destacan la musicalidad de los versos y la variación de la métrica, el retorno hacia las métricas caídas en desuso, pero para hablar del modernismo quisiese mutar hacia otros poetas de esta corriente literaria no restando le importancia a Darío como punto de contacto entre la cultura francesa y la búsqueda de identidad de parte de los hispanoamericanos, sería interesante hablar por ejemplo del argentino Leopoldo Lugones, el colombiano José Asunción Silva, el ecuatoriano Medardo Ángel Silva, el cubano José Martí y por su puesto los mexicanos Manuel Gutiérrez Nájera y Enrique González Martínez.

   Leopoldo Lugones nacido en Villa de María del Río Seco, Córdoba, Argentina, 13 de junio de 1874, desde pequeño destaco como estudiante y su gusto por la lectura y la escritura en 1986 conoce a un grupo de intelectuales entre ellos están José Ingenieros, Roberto Payró Ernesto de la Cárcova y escribe para un periódico socialista, a los veintidós años escribe “La nación” promovido por su amigo Rubén Darío quien lo arrastrara hacia el modernismo. Entre su poesía publicada se encuentran las siguientes:

Los mundos (1893), Las montañas del oro (1897), Los crepúsculos del jardín (1905), Lunario
sentimental (1909), Odas seculares (1910), El libro fiel (1912), El libro de los paisajes (1917), Las
horas doradas (1922), Romancero (1924), Poemas solariegos (1927), La copa de jade (1935),
Romances del Río Seco (1938)

Se dice que lunario sentimental es la más representativa y que contiene más elementos modernistas, he aquí un fragmento de “la muerte de la luna” que está incluido en el poemario antes mencionado.

Se dice que lunario sentimental es la más representativa y que contiene más elementos

modernistas, he aquí un fragmento de “la muerte de la luna” que está incluido en el poemario antes mencionado.

…Un brillo de lóbrego frasco
Adquiere cada ola,
Y la noche cual enorme peñasco
Va quedándose inmensamente sola.
Forma el tic-tac de un reloj accesorio,
La tela de la vida, cual siniestro pespunte.
Flota en la noche de blancor mortuorio
Una benzoica insispidez de sanatorio,
Y cada transeúnte
Parece una silueta del Purgatorio.
Con emoción prosaica,
Suena lejos, en canto de lúgubre alarde,
Una voz de hombre desgraciado, en que arde
El calor negro del ron de Jamaica.
Y reina en el espíritu con subconsciencia arcaica,
El miedo de lo demasiado tarde…

    En Colombia la euforia modernista destaco en el escritor José Asunción Silva quien es conocido por su educación autodidacta, pero también por sus viajes a Europa, por lo tanto una clara influencia en su forma de escribir, en las cuales su principal característica es el gran contenido modernista, aunque su obra se perdió en un naufragio de uno de sus tantos viajes la poca obra recatada cuenta con la presencia de la estética modernista. Entre sus obras destacan libros de versos, Gotas amargas, nocturnos, pero debida a la pérdida de sus textos, se ha tomado por mayor factibilidad reunir su “obra completa”, este poeta colombiano debido a las vicisitudes de su vida marcados por el fracaso y las frustraciones termina suicidándose el 23 de mayo 1896 de un tiro al corazón aquí una muestra de su estilo modernista y errático.

LAS VOCES SILENCIOSAS

¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Cuando la hora muda
y vestida de fúnebres crespones,
desfilar haga ante mis turbios ojos
sus fantasmas inciertos,
sus pálidas visiones...
¡Oh voces silenciosas de los muertos!
En la hora que aterra
no me llaméis hacia el pasado oscuro,
donde el camino de la vida cruza
los valles de la tierra.
¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Llamadme hacia la altura
donde el camino de los astros corta
la gélida negrura;
hacia la playa donde el alma arriba,
llamadme entonces, voces silenciosas,
¡hacia arriba!... ¡hacia arriba!...

ENFERMEDADES DE LA NIÑEZ

A una boca vendida,
a una infame boca,
cuando sintió el impulso que en la vida
a locuras supremas nos provoca,
dio el primer beso, hambriento de ternura
en los labios sin fuerza, sin frescura.
No fue como Romeo
al besar a Julieta;
el cuerpo que estrechó cuando el deseo
ardiente aguijoneó su carne inquieta,
fue el cuerpo vil de vieja cortesana,
Juana incansable de la tropa humana.
Y el éxtasis divino
que soñó con delicia
lo dejó melancólico y mohíno
al terminar la lúbrica caricia.
Del amor no sintió la intensa magia
y consiguió... una buena blenorragia.

AL OÍDO DEL LECTOR

No fue pasión aquello,
fue una ternura vaga
lo que inspiran los niños enfermizos,
los tiempos idos y las noches pálidas.

El espíritu solo
al conmoverse canta:
cuando el amor lo agita poderoso
tiembla, medita, se recoge y calla.
Pasión hubiera sido
en verdad; estas páginas
en otro tiempo más feliz escritas
no tuvieran estrofas sino lágrimas.

Sin descartar hispanos que sumergieron en el modernismo literario, de los cuales son ideales para estudiar el modernismo y no caer en esa limitación o mitificación de Darío como la máxima expresión del modernismo.

Escrito por: Tapír